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Dibujo de una persona ciega guiada por su perro guía se dirige a una parada de bus accesible mediante pavimento tactovisual.

Transporte, eres tú y tus circunstancias

Continuamos analizando la cadena de la accesibilidad y en esta ocasión hablamos del transporte.

Recordad que el caso que estamos utilizando como ejemplo es el de un museo. Y aquí es cuando las personas responsables de estas entidades pueden pensar ¿Transporte? ¡Pero ese es un tema del Ayuntamiento, la Mancomunidad, el Gobierno…!

Pues si bien las competencias para solucionar temas de accesibilidad en el transporte son de otras entidades, no podemos olvidar que el transporte hacia nuestro museo es un eslabón importantísimo en la cadena de la accesibilidad.

¿Cómo pueden llegar las personas visitantes? En metro, en autobús, no hay transporte público…si hay transporte público ¿Es accesible, está preparado para cualquier tipo de necesidad física, visual, auditiva y/o cognitiva?

Como primera medida tenemos que tener clara esta información y procurar tenerla en nuestra web, también será oportuno incluirlo en los folletos y demás elementos de difusión.

Este eslabón de la cadena requiere coordinación entre diversos agentes y el papel del museo en este caso es hacer constar las necesidades de accesibilidad para llegar al edificio.

Es importante tener en cuenta la escala de nuestro museo y su entorno. Podemos comprender que por ejemplo un museo situado en un área rural aislada tiene más dificultades para conseguir que haya una línea de transporte con su parada correspondiente. Sin embargo un museo en una ciudad de población alta, tiene más herramientas para requerir una línea de transporte accesible con una parada incluida.

¿Qué opciones tienen entonces los museos pequeños, que además están en entornos rurales aislados? Pues aquí es donde entrar a jugar el trabajo en red, la conciencia de lo colectivo y por supuesto el ingenio. Por ejemplo, la coordinación con casas rurales, restaurantes u otros recursos de la zona para ofrecer experiencias conjuntas, donde esté resuelto el transporte. Otro ejemplo sería la adecuación de los horarios para sincronizarse por ejemplo con horarios de trenes, en los casos donde la frecuencia no es tan alta.

En fin, tenemos que tener en cuenta que hay personas que puede que no acudan a nuestro museo porque no cuentan con los medios para desplazarse por cuenta propia y dependan exclusivamente del transporte público.

Finalmente, retomando la reflexión inicial, en nuestras manos no está poner una parada de autobús o de tren cercana, pero sí está en nuestras menos pedirla y si las circunstancias no lo permiten, informar a nuestro público sobre las formas de llegar.

Pareciera que es un tema superado el hecho de incluir en nuestra web ese apartado de “Cómo llegar”, valdría la pena que revisáramos si hay que matizar la información. Si todas las líneas de autobús son accesibles, o hay que coger una en concreto o si la parada más cercana tiene un itinerario accesible hasta nuestra entrada.

Si no lo tiene, podemos comunicarnos con el  Ayuntamiento o la entidad que proceda para que esto se subsane, ya que arreglando este eslabón se redunda en un beneficio global; el museo obtiene más visitas, con personas más satisfechas y la rueda del turismo accesible se mueve a la par que la de la economía y la del bienestar de la comunidad.

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